Quienes estuvieron en Aquasella probablemente se cruzaron con alguna. Cientos de pequeñas capibaras terminaron recorriendo el festival, apareciendo en fotografías y acompañando a los asistentes. Pero ¿de dónde salieron? La explicación está en una hamburguesa de El Maizal.

El origen de las capibaras de Aquasella

Entre música, escenarios y miles de asistentes, Aquasella dejó este año una imagen bastante inesperada: capibaras pasando de mano en mano por el festival.

No eran parte del cartel ni una acción organizada por el propio festival. El origen estaba en El Maizal, que participó en Aquasella con su hamburguesa La Flipante 2.0.

La idea inicial era sencilla: quienes compraban la hamburguesa recibían también una pequeña capibara de regalo. Sin embargo, lo que empezó como un detalle para los clientes terminó convirtiéndose espontáneamente en algo mucho más visible.

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Cientos de capibaras acabaron recorriendo el festival

Según explicó posteriormente El Maizal en sus redes sociales, fueron “cientos de capibaras” las que salieron de su espacio durante los días de Aquasella.

Y los asistentes hicieron el resto.

Las capibaras comenzaron a aparecer por diferentes puntos del recinto. Hubo quienes las llevaron consigo durante el festival, quienes se hicieron fotografías con ellas y quienes terminaron acercándose a probar La Flipante 2.0 precisamente porque habían visto a otras personas paseando con una.

La propia marca reconoció después que la acogida había superado lo que imaginaban.

“Lo de las capibaras empezó como un regalo con vuestra Flipante 2.0… y acabasteis convirtiéndolas en unas auténticas protagonistas de Aquasella”, explicó El Maizal tras el festival.

El Maizal ahora busca dónde han terminado

La historia no terminó cuando acabó Aquasella.

Después del festival, El Maizal lanzó una especie de búsqueda colectiva de sus capibaras a través de las redes sociales.

La empresa pidió a quienes conservaran una que publicasen una fotografía o una historia y etiquetaran a la marca. También animó a mencionar a amigos que hubieran conseguido una y a compartir la publicación para descubrir hasta dónde habían llegado.

El objetivo era reconstruir el recorrido de las pequeñas figuras que habían repartido durante Aquasella.

De regalo con una hamburguesa a recuerdo de Aquasella

Lo curioso del fenómeno es precisamente que las capibaras no nacieron con la intención de convertirse en protagonistas del festival.

Eran simplemente un regalo asociado a La Flipante 2.0. Fueron los propios asistentes quienes, al llevárselas consigo y mostrarlas por el recinto, multiplicaron su presencia.

Y así, entre sesiones de electrónica y hamburguesas, cientos de capibaras terminaron encontrando nuevo dueño en Aquasella.

Ahora queda una pregunta.

¿Dónde estarán todas esas capibaras después del festival?